viernes, 1 de marzo de 2013

Érase una vez, una chica a la que la gente le trataba muy mal. Un día, ella empezó a jugar con el amor. Se fijó en un chico especial para ella, que le había ayudado mucho. Él se enteró y se pensó que ella estaba loca, que nunca podrían llegar a ser nada. Ella se entristeció e intentó olvidarle con otros chicos, pero nunca lo consiguió. Pasaron dos años. Con una mirada se lo decían todo, pero sólo se quedó en eso, en miradas. Ella desapareció, puso rumbo a su vida lejos de él. Pensó que sería lo mejor y que debía pensar en ella misma de una vez. Cuando él se dio cuenta de que la había perdido para siempre no sabía qué hacer. No podía pensar en otra cosa, ella era su único pensamiento. No paró hasta volver a juntarse, pero ya era tarde. Ella tenía novio, amigos y amigas a donde quiera que fuese. Ella había conseguido olvidarle y pasar página, vio que un chico no valía tanto la pena, que había más.

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