miércoles, 16 de julio de 2014

Treinta y uno.

¿Qué importa ya? Ninguno luchamos y dejamos de hablarnos poco a poco. La relación se acaba cuando menos lo queremos. Nos hemos engañado y no lo sabemos. Ambos viviremos con eso dentro, ninguno tuvimos el valor de confesarlo. ¿Quién lo hizo peor? Los dos fuimos los peores y también los mejores. Lo único que diré, ahora y siempre, es que nunca voy a dejar de quererte.

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