Y a pesar de todo, sigo aquí. Sigo sonriendo, gritando, saltando, viviendo. Sigo aquí por mí, por mi empeño de seguir luchando. No, no estoy sola. Tengo gente maravillosa, a la que quiero millones. Continúo con mi lucha y mi deber, mi entrega y mi constancia, mi dolor y mi alegría. Aquí sigo agonizando. Se suponía que ya estaba superado, pero era todo mentira. Vivo pensando que ya no tiene importancia pero la herida sigue abierta.
Pasan los días y no dejo de preguntarme si hice algo mal o que pudiera molestarte. Mi duda queda ahí, y siempre va a quedar. No sé si darte las gracias o simplemente decirte: adiós.
viernes, 13 de febrero de 2015
Sigo aquí.
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