Por fin nos encontramos tras varias semanas hablando por whatsapp. Ahí estaba, sentado en la hierba, nervioso. Me paro detrás de él, le tapo los ojos y con voz ronca le digo: "he llegado"; él me quita las manos de sus ojos, se gira y me besa. Por fin me deja sentarme junto a él y empezamos a hablar. Hablamos sobre mí, sobre él, sobre nosotros. Sin esperarlo, se aceró a mí, me tumbó en el suelo y me besó. Echaba de menos su contacto, sus palabras, sus tonterías. A medida que avanzaba la tarde me cantaba trozos de canciones que le encantan y dejaba sonar desde su móvil canciones que ni conocía. No me acuerdo en concreto de todas, pero me pareció encantador. Hablamos sin parar, de cualquier tontería; sin duda, me conoce muy bien. Me dijo que estaba muy cambiada, que me recordaba más reservada y menos lanzada. Supongo que tenía razón debido a mi historial. Todo pasaba muy rápido. Em ocasiones, la pasión se apoderaba de nosotros. Al final accedí a movernos del sitio y fuimos a comprarme un refresco. Pronto yo tenía que estar en casa. Él no tenía nada que hacer así que me acompañó a casa. De camino empezó a llover como nunca había visto y nos empapamos. Llegamos a un sitio resguardado y me besó como si la lluvia fuera a ahogarnos. Me encantó. Nunca pensé que podía ser tan detallista y atento. Yo llevaba la sandalia rota y quiso llevarme en brazos hasta casa, que no estaba lejos, doblando la esquina. Le dije que no para intentar provocarle y lo conseguí, me llevó hasta una pared cercana. Me rodeó con los brazos y comencé a besarle. Los dos sonreímos, nos miramos y me dijo: "te quiero". Esas dos palabras son las únicas que consiguen bloquearme. Cada vez que me lo dice lo único que puedo hacer es sonreír y darle un beso en la mejilla. Además sabe que no me gusta que me lo diga, pero le da igual. Cruzamos la calle para llegar a mi casa y tuvimos que despedirnos; vaya despedida. Sabíamos que no nos veríamos hasta bien acabado el verano, cosa que nos gustaba tras la tarde que pasamos. La despedida duró un rato. Cuando conseguí frenarle e irme, seguí lloviendo. Llevaba toda la camiseta mojada. Cuando ya me había alejado un poco, oigo que me dice: "sigue así de guapa cuando nos volvamos a ver". Me giré, le sonreí y mi respiración se aceleró. Cuando llegó él a casa ya me estaba hablando por whatsapp y me preguntaba si había llegado muy mojada. Hasta eso, me encantó; no conocía esa faceta suya, detallista y preocupado por mí. Me creí la chica más especial. No voy a dejar de pensar en él. Me pone nerviosa, pero a la vez me gusta.
Marta me encantaa!
ResponderEliminarMe alegro de que te tratara así, de que te fuera bien y de que te hiciera feliz :P jajaja
Gracias Miranda:3
ResponderEliminarNi me imaginaba que iba a salir tan bien, pero ya ves:))