jueves, 11 de julio de 2013

Tarde de Miércoles.

Por fin nos encontramos tras varias semanas hablando por whatsapp. Ahí estaba, sentado en la hierba, nervioso. Me paro detrás de él, le tapo los ojos y con voz ronca le digo: "he llegado"; él me quita las manos de sus ojos, se gira y me besa. Por fin me deja sentarme junto a él y empezamos a hablar. Hablamos sobre mí, sobre él, sobre nosotros. Sin esperarlo, se aceró a mí, me tumbó en el suelo y me besó. Echaba de menos su contacto, sus palabras, sus tonterías. A medida que avanzaba la tarde me cantaba trozos de canciones que le encantan y dejaba sonar desde su móvil canciones que ni conocía. No me acuerdo en concreto de todas, pero me pareció encantador. Hablamos sin parar, de cualquier tontería; sin duda, me conoce muy bien. Me dijo que estaba muy cambiada, que me recordaba más reservada y menos lanzada. Supongo que tenía razón debido a mi historial. Todo pasaba muy rápido. Em ocasiones, la pasión se apoderaba de nosotros. Al final accedí a movernos del sitio y fuimos a comprarme un refresco. Pronto yo tenía que estar en casa. Él no tenía nada que hacer así que me acompañó a casa. De camino empezó a llover como nunca había visto y nos empapamos. Llegamos a un sitio resguardado y me besó como si la lluvia fuera a ahogarnos. Me encantó. Nunca pensé que podía ser tan detallista y atento. Yo llevaba la sandalia rota y quiso llevarme en brazos hasta casa, que no estaba lejos, doblando la esquina. Le dije que no para intentar provocarle y lo conseguí, me llevó hasta una pared cercana. Me rodeó con los brazos y comencé a besarle. Los dos sonreímos, nos miramos y me dijo: "te quiero". Esas dos palabras son las únicas que consiguen bloquearme. Cada vez que me lo dice lo único que puedo hacer es sonreír y darle un beso en la mejilla. Además sabe que no me gusta que me lo diga, pero le da igual. Cruzamos la calle para llegar a mi casa y tuvimos que despedirnos; vaya despedida. Sabíamos que no nos veríamos hasta bien acabado el verano, cosa que nos gustaba tras la tarde que pasamos. La despedida duró un rato. Cuando conseguí frenarle e irme, seguí lloviendo. Llevaba toda la camiseta mojada. Cuando ya me había alejado un poco, oigo que me dice: "sigue así de guapa cuando nos volvamos a ver". Me giré, le sonreí y mi respiración se aceleró. Cuando llegó él a casa ya me estaba hablando por whatsapp y me preguntaba si había llegado muy mojada. Hasta eso, me encantó; no conocía esa faceta suya, detallista y preocupado por mí. Me creí la chica más especial. No voy a dejar de pensar en él. Me pone nerviosa, pero a la vez me gusta.

2 comentarios:

  1. Marta me encantaa!
    Me alegro de que te tratara así, de que te fuera bien y de que te hiciera feliz :P jajaja

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  2. Gracias Miranda:3
    Ni me imaginaba que iba a salir tan bien, pero ya ves:))

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