domingo, 20 de octubre de 2013

Nuestro tiempo.

No dejo de escuchar una y otra vez nuestra canción. La que prometiste que sería mi regalo de cumpleaños. Que dice que nunca dejará de luchar por lo que tenemos, que nunca se acabará porque es algo fuerte. Nunca recibí tu regalo; ni lo recibiré. Nunca imaginé cuando me lo prometiste que no lo harías. Buenos tiempos aquellos cuando me decías que la sonrisa que se me escapaba cada vez que la escuchaba era la razón por la que me la cantarías. Que de verdad sentía la letra. El tiempo ha pasado y ha dejado marcas, heridas, que hoy en día siguen escociendo. No creo que haya sido justo, pero eso no lo decido yo, claro.
¿Echo de menos esos momentos? Sí. Eran nuestros momentos, esos que ahora recuerdo con dificultad porque son viejos. En realidad no son los malos lo que mejor recuerdo, sino esos en los que me hacías reír y lo pasábamos genial.
En fin, que no sé si ha sido el tiempo el que me ha hecho comprender cómo eras de verdad o simplemente maduré y lo descubrí. Adiós para siempre.

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