No puede ser que vaya a cumplir ya diecisiete añazos. No me lo creo aún. Es un número tan diferente: diecisiete. Es una edad de transición entre adolescencia y juventud. Es una edad mágica, el último año para hacer cosas de críos sin que piensen que te has ido de pelota. A esta edad ya dejas de obsesionarte con chorradas y empiezas a centrarte en lo que de verdad quieres: una carrera, una familia, un marido... En fin, empiezas a pensar qué es lo que necesitas para ser feliz. Comprendes por fin quiénes son con los que de verdad quieres vivir tu vida.
Hace nada, estaba resolviendo la crisis mundial en el patio de infantil. Y ayer estaba nerviosa por qué podía ponerme para quedar con mi primer "novio" y pensaba que los estudios eran lo primero. Y ahora disfruto de un novio que está tan loco como yo y no sé qué comprarle por su dieciocho cumpleaños. En fin, todo fluye, todo cambia y nada permanece.
domingo, 20 de abril de 2014
Diecisiete.
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