domingo, 11 de mayo de 2014

Mayo.

Ha pasado ya un año y no puedo evitar soltar un par de lágrimas cada vez que me viene el recuerdo a la cabeza. Es terrible pensar que en un año hayan pasado tantas cosas y más a raíz de esto. Fue un momento mágico que desgraciadamente acabó en tragedia.
Me defino como una persona cercana, sensible, dura, calculadora, vengativa, pero lo mejor de mí es mi memoria. Oh, mi memoria; dulce acompañante, profunda e inquebrantable. Tú que lo recuerdas todo y no puedes olvidar ni un mísero detalle. Es increíble lo que puedes llegar a abarcar... Aún recuerdo, vagamente, mis últimos días en la guardería, mis aventuras de primaria y las batallas de secundaria. Cada fecha, cada instante lo guardas y archivas para que sea sencillo de recordar.
Es tal el recuerdo que aún siento tu aliento en mi mejilla y tu mano junto a la mía. Y ha pasado un año, pero recuerdo cada sensación, cada pellizco y cada carcajada. Fue un momento inolvidable que esa persona creyó que ignoré.

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